Cuernas de corzo: ¿a qué trofeo darías caza?

Las cuernas de corzo están presentes únicamente en machos y, como sucede en los ciervos, son caducas. Esto quiere decir que cada año caen y luego crecen muy rápido. Es en enero y febrero cuando estas protuberancias caen para dejar paso a un nuevo trofeo, que cada vez es más grande. En este periodo de crecimiento, se recubren con una especie de terciopelo, que el animal empieza a quitarse rascándose con árboles y paredes.
La forma típica de una cornamenta de corzo es de seis puntas, pero hay excepciones y anomalías muy frecuentes. Las más típicas son los denominados “botones”, que son ejemplares jóvenes con cuernos muy cortos y deformes. Otra podría ser cuando existe una falta de testosterona y se desarrolla lo que se denomina “peluca”, una excesiva proliferación del terciopelo que impide la osificación del tejido. Esto hace que el animal no pueda ver y por tanto comer, entonces está destinado a morir. Otro tipo de cuerna que llama la atención es la del llamado “corzo asesino”, que son los que sus cuernas se limitan a dos puntas muy largas sin ningún tipo de punta o excrecencia que permita bloquearlos en su lucha con otros machos, dando lugar a heridas en sus contrincantes de cierta consideración.
¿Para qué sirven las cuernas de corzo?
Labor defensiva y atacante: los corzos, a diferencia de los ciervos que utilizan las astas de empuje, tratan de herir a su contrincante con ellas. En muchas ocasiones, el rival sale muy mal parado. Es por ello que un corzo sano y prominente tiene una buena cuerna.
Marcaje: los “duendes del bosque” rascan los distintos vegetales de la zona para advertir a otros machos y hembras de su presencia. También realizan esta práctica para saber la envergadura de sus cuernas.
Ayuda en la reproducción: si el ejemplar tiene una gran cuerna, puede determinar el futuro de la pelea o directamente hacer que su rival se retire. En cambio, las hembras no se fijan en esta característica.
A pesar de ser importante la cuerna, no debemos quedarnos solo con eso, es importante realizar un buen aprovechamiento de la carne de estos animales. Es por ello, que os dejamos una receta con carne de corzo para chuparse los dedos:
Ahora que conocemos un poco más sobre la característica que quita el sueño a los corceros, os presentamos 5 trofeos raros que se han cazado en este abril. Muchos de ellos, con las cualidades que hemos apuntado anteriormente.
Corzo con peluca
Como hemos mencionado antes, los corzos con peluca son anómalos y presentan borra durante toda su vida. En este caso, Rafa dio caza a este ejemplar que ya había perdido casi por completo la visión por culpa del pelo que se le había ido formando. Esto realmente es una caza selectiva, ya que el animal sufre por la vista y por la búsqueda de comida. Además otros ejemplares lo excluyen de los grupos.
Antiguo corzo peluca
La naturaleza es muy caprichosa, y con el ejemplar que dio caza Carlos Blanco, se demuestra una vez más que no hay límites de rareza en los “duendes”. Este animal estaba siendo vigilado desde ya hace tres años por el orgánico y el año pasado lucía una peluca debido a poseer un único testiculo. El orgánico cree que desarrolló el testículo de manera tardía, lo que lo llevó a descorrear y quedarse sin la peluca.
Corzo poco convencional
Esta vez tras muchos días en su búsqueda, Daniel Iglesias dio caza a un corzo de ensueño. Su característica principal es que el cuerno derecho está doblado en L, lo que lo hace un trofeo diferente y único. Daniel falló el primer tiro a 290 metros de distancia, pero el segundo hizo que el animal se desplomase y lograse de esta manera dar caza al corzo del que se enamoró al verlo el primer día.
Corzo de diez puntas
Estos ungulados suelen tener seis puntas, pero el zaragozano Victor Martín logró abatir uno de diez, con un espectacular perlado y muy gruesas. El primer disparo fue fallido, pero el segundo consiguió frenar al animal. Ya lo había valorado con sus prismáticos, pero cuando se acercó a él quedó maravillado de la belleza de esa cuerna, que sin duda, nunca olvidará.
Corzo medalla de oro
En este caso, Luis Ruiz del Olmo abatió en Castilla y León un corzo con una cuerna izquierda de cinco puntas (de extraordinaria largura) y la derecha con tres (las habituales). El rececho fue maravilloso, disfrutaron de una pelea entre machos en la que el abatido echó a otro ejemplar. Toda la atmósfera hizo del lance un momento único para recordar.
Y tú, ¿has dado caza a algún trofeo raro o inusual? ¡Compártelo con nosotros y será publicado en el Instagram de nuestra comunidad de cazadores!
Autor: María Balletbó