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Las cámaras de maduración de carne destacan por su control preciso de la temperatura y la humedad, que son fundamentales para obtener una maduración uniforme. Además, cuentan con sistemas de circulación de aire, filtros antibacterianos y materiales de fácil limpieza para garantizar la seguridad y calidad del producto.
El tiempo ideal depende del tipo de carne y el resultado que se busque. Generalmente, la maduración de carne de res puede durar entre 21 y 45 días, aunque algunas piezas se pueden madurar hasta 60 días para intensificar su sabor y suavidad.
Los cortes más recomendados son los de res, como el lomo, la costilla o el entrecot. Estos cortes contienen la cantidad adecuada de grasa y músculo para que el proceso de maduración les aporte ternura y un sabor más concentrado.
En la mayoría de los casos, no es necesario añadir sal durante la maduración en seco, ya que el proceso se basa en la deshidratación controlada de la carne. Sin embargo, algunos métodos de maduración en húmedo pueden emplear salmuera o marinadas para alterar el perfil de sabor.
La maduración en seco proporciona un sabor más intenso y una textura más tierna debido a la pérdida de humedad y la concentración de los jugos en la carne. Por otro lado, la maduración en húmedo es más rápida, pero los resultados suelen ser menos profundos en sabor.
A medida que la carne madura, las enzimas naturales rompen las fibras musculares, lo que suaviza la textura. Además, un tiempo de maduración más largo intensifica el sabor, aportando notas más complejas y un umami característico, aunque el proceso también puede reducir el volumen de la carne por pérdida de agua.